miércoles, 16 de septiembre de 2009

sesión del 16 de septiembre

Empezamos repasando el texto de Carmen Hernández, “Más allá de la exotización y la sociologización del arte latinoamericano” acordado para la sesión. Pasamos luego a algunas impresiones, de nuevo, sobre el texto de Yúdice leído para la sesión anterior. En torno a estos dos textos hablamos de la conceptualización de 1) Lo político y 2) El arte, lo popular y si hay o no diferencias en el modo de acercarse a estos problemas desde el modus latinoamericano. Intentamos pensar cómo (o si) se puede fracturar esa división tajante entre política de la identidad/representación, papel del artista en el contexto estadounidense y el latinoamericano, si podemos ver y reconocer el cambio en la postura y función del arte en Latinoamérica en relación con lo social y lo político, y pensar por ejemplo el trabajo de un Botero o de un Diego Pombo, de otro modo. Leímos parte del texto-reflexión de Mónica.

Preguntaba Juan cuál era el objetivo o propósito de los estudios culturales, y qué es lo que consideran “político”, si lo individual (base del cambio colectivo) ya es político. Mencionamos entonces los dos objetivos explícitos de los eecc: desbordar los terrenos disciplinares y así enfocar nuevos problemas de orden político social con nuevas herramientas, y contribuir a una transformación social con miras al mejor vivir. En este sentido, no son ajenos a todo el movimiento de “pensamiento crítico” que ha caracterizado la vida intelectual latinoamericana de las últimas décadas. Aún nos parece evidente, desde el puto de vista del arte, que esa posición es “compleja, pero floja”: compleja porque quiere vincularse a lo político y cambiarlo desde los engranajes legales, pero a la vez flojo porque sus ´”intervenciones” (al menos las que podemos pensar) no afectan sino la superficie. Si el arte con algunas “intervenciones” no cala más hondo que estas prácticas meramente teóricas, en apariencia.

Por este lado volvimos sobre las llagas de los estudios culturales en Latinoamérica (en nuestro contexto de discusión): si se precisa definirlos o caracterizarlos, si la postura de no definirlos es un escudo defensivo o en verdad el efecto de haberlos reflexionado y ya no precisar volver a esa pregunta, si los requisitos para un trabajo de estudios culturales institucionalizados como maestría apelan vana y forzadamente a la caracterización o especificidad, si cuando en la última página de una tesis en esta área se saca de paso lo transdisciplinar y lo político es como respuesta a la exigencia institucional más que a un convencimiento de su necesidad como componentes de un “estudio cultural”. ¿Es más consecuente llamar a eso que no se define “estudios sociales” que “estudios culturales”? Obedece la sobrecarga de teoría (y su contraparte la escasez de “prácticas” en la maestría a una tendencia en los estudios culturales latinoamericanos, o simplemente es la forma que adopta aquí la división estudio (ergo metodología/epistemología)-práctica (ergo, extra-académica/proyecto-estrategia)? ¿Y en esa división, ya que la mucha teoría no se acompaña de la práctica (de un enseñar a “hacer” estudios culturales), no se vuelve el asunto mera “academia y carreta”? Dos pregunta más: ¿la obsesión de los estudios culturales por romper con lo disciplinar, proponer lo transdisciplinar (lamentablemente en nuestro caso no como parte del hacer, sino como exploración desde lo teórico), no termina haciéndo al campo bastante autista con relación a otras disciplinas (el caso arte sería sólo uno)? ¿No será que con tantas dificultades para delimitar o explicitar “lo político”, “lo transdisciplinar”, “la especificidad”, los estudios culturales terminarán alimentando a las disciplinas en vez de alimentándose de ellas, terminarán disolviéndose después de haber sembrado en las disciplinas que se rocen con ellos la perspectiva de que se puede cambiar de perspectiva, de enfoque, de acercamiento?

Terminamos la sesión acordando discutir para la próxima sesión el proyecto de Ariel, y cambiando los días y horas de reunión para los viernes (cada quince días), al mediodía, en la oficina 410 del bloque de la Facultad.

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